Hombre y artista

Hablar de Luis Morera es hablar de Taburiente, voz y conjunto referenciales para entender los fundamentos éticos y artísticos de la música canaria contemporánea. Luis Morera nació el 10 de octubre de 1946 en Santa Cruz de La Palma. Su historia es la de una persona inquieta, que se pregunta por qué ocurren las cosas que le rodean tras meses de contemplación, interpretando cada tono del silbido del viento que corta los profundos y verdes barrancos de la Isla Bonita.

La isla de La Palma es su refugio y el lugar donde vive, ama, crea y se inspira. Pintor, escultor y músico, Luis Morera siente la necesidad de abrirse y contar cosas a todo el mundo.

El talento de Luis ya se demostró en su adolescencia, cuando con catorce años, expuso por primera vez sus cuadros en Tenerife, y, con dieciséis años, ganó un premio en una competición escolar de arte, acudiendo a clase, aparte del instituto, en la Escuela de Artes y Oficios gracias a una beca.

Fue en la casa de su hermano Manuel, donde todos se dedicaban a menudo a hacer música, cuando conoció el bolero, y en el coro de El Salvador aprendió a tocar la guitarra.

Cobijado en casa de su hermano mayor Álvaro, que vivía en Santa Cruz de Tenerife, fundó el grupo de rock “Los Atlantes” y más tarde actuó con “Los Tomcats” ante un público de turistas, integrando en su repertorio canciones de Aretha Franklin, Otis Redding o Marvin Gaye.

Es la historia de quien ha visto a pocos metros, desde San Antonio, cada una de las piedras incandescentes lanzadas desde el vientre ígneo del volcán Teneguía, al que la naturaleza ha revelado algunos de sus secretos, después de que su abuelo primero -el espiritista y sanador Adrián Morera- y su padre, después, le enseñaran a traducir, a interpretar el movimiento de cada especie, el salvaje batir de las olas sobre los doloridos acantilados, el salitre que se colaba en casa, la influencia de la luna y los astros sobre nuestras vidas, la lluvia que vista desde el risco de la Concepción parece avanzar en columnatas y que sacia la garganta de los barrancos, los poderes curativos de cada planta, hongo y liquen... Y el viento, siempre el viento.

Como se ha dicho, su andadura personal está ligada a la de Taburiente, conjunto creado en 1974 en Santa Cruz de La Palma y que actualmente completan Miguel Pérez Acosta y José Eduardo Martín Castillo.

Igual que en la pintura, la plástica y demás gamas artísticas, también en sus canciones, para las que primero compone la música y luego escribe sus textos, la naturaleza y la identidad canaria constituyen el hilo conductor para él.

Es la suya una voz nacida de la entraña del pueblo y que, además de comunicarse con sus contemporáneos, hace música para las nuevas generaciones, "para que tengan esperanza en el futuro, amen la naturaleza, la vivan y la entiendan, porque en ella está la clave de la vida".